La Ciudad de México lleva décadas vibrando al ritmo del Hi-NRG, el italo disco y la música electrónica bailable, y gran parte de esa historia está inseparablemente ligada a una figura y un nombre: Patrick Miller. Lo que para muchos comenzó como una propuesta musical alternativa se convirtió con el tiempo en un fenómeno cultural y en una comunidad que ha sobrevivido modas, décadas y transformaciones urbanas.

Detrás de este movimiento está Roberto Devesa, el DJ que en los años ochenta empezó a construir, palabra por palabra y vinilo por vinilo, algo más que una pista de baile: un espacio de identidad colectiva. Fue él quien tomó el sonido emergente del Hi-NRG —energético, acelerado, electrizante— y lo tradujo para la audiencia mexicana, creando una escena donde lo que importaba no era la clase social ni la edad, sino el deseo de bailar sin freno.
El proyecto comenzó en la década de 1980, en un contexto donde la música electrónica todavía era marginal y la oferta nocturna convencional dominaba la vida urbana. A través de sesiones intensas de ritmo continuo, selección sonora precisa y una comunidad que fue creciendo de boca en boca, el concepto se consolidó. Lo que inició en clubes como el Club de Periodistas y luego en la colonia Roma, pronto adquirió un nombre propio y una familia de seguidores apasionados conocidos como los “Patricios”.

La filosofía de Patrick Miller siempre fue clara: la música es el eje, el baile es la experiencia y la pista es un refugio de libertad. Esa identidad sonora —Hi-NRG, italo disco, new beat— y la forma en que fue interpretada por Devesa no solo marcaron a quienes vivieron la escena desde sus orígenes, sino que también influyeron en generaciones más jóvenes que encontraron en ese sonido una forma distinta de vivir la noche.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Roberto Devesa ha llevado ese espíritu más allá del club original: su presencia en escenarios masivos como el Palacio de los Deportes es un reconocimiento de cómo un estilo nacido en espacios underground puede convertirse en parte del ADN cultural de una ciudad entera. Lo que antes era una pista íntima en la colonia Roma ahora se transforma en una fiesta monumental donde se celebra no solo un género musical, sino una historia de resistencia, comunidad y amor por el baile.

Hoy, la gran fiesta que Patrick Miller llevará al Palacio de los Deportes es una prueba de que ese legado sigue vivo. Las luces, los beats y la energía colectiva de quienes se reúnen en torno a esa música son el recordatorio de que el hi-NRG no es una moda pasajera, sino una forma de vivir, bailar y conectar generaciones enteras bajo un mismo ritmo.